viernes, 4 de abril de 2008

Selección de Mitos y Leyendas Universales. 1º medio

I- Leyenda en torno al Mediterráneo (europea)

Hace muchísimo tiempo, cuando el mar estaba aún más desierto que los mismos desiertos, vivía un joven en la orilla norte del Mediterráneo.
El pobre no era demasiado atractivo, pues tenía la cabeza un poco grande y caminaba como un mono. Pero tenía una voz muy cantarina y, lo que es más importante, una inteligencia excepcional: el cerebro de nuestro joven homo sapiens era tan grande como una sandía. No había día que no inventara una nueva técnica de caza o fabricara un utensilio de cocina para mejorar la calidad de su alimentación; siempre estaba experimentando con todo lo que la naturaleza le ofrecía, es decir, con piedras, metales, maderas, plantas y animales, para tratar de descubrir cosas nuevas.
Este joven sabio de la Prehistoria tenía una hermana gemela a la que quería con ternura. Eran como uña y carne, y formaban una pareja ideal a la hora de trabajar. La joven era menos impulsiva que su hermano y siempre le daba buenos consejos.Por desgracia, su fructífera cooperación no tuvo tiempo de dar sus frutos, ya que un día se vieron bruscamente separados por un violento cataclismo. El agitado mar se llevó el acantilado en el que vivían y les arrastró en direcciones opuestas. El joven fue a parar al oeste de la cuenca mediterránea, justo enfrente de su hermana, que acabó en el este, en lo que hoy es la costa del Líbano.
Pasaron algunos meses y los dos se quedaron a vivir en el lugar donde el destino les había conducido. Él formó una familia en Occidente y ella en Oriente, pero nada ni nadie conseguía hacerles felices. Hasta que al final se dieron cuenta de que no podían vivir el uno sin el otro.
Entonces el joven homo sapiens decidió ir a buscar a su hermana. Y después de un terrible viaje lleno de dificultades y de extraños monstruos, la encontró en las orillas de su nuevo y lejano país.
A partir de entonces, se trasladaban por turno el uno a la región del otro y se reencontraban tanto en el este como en el oeste. Tardaban varios meses en recorrer el camino, pues éste serpenteaba a lo largo de la costa y les obligaba a dar grandes rodeos. La única forma de evitarlos hubiera sido cruzando el mar, pero el joven, que no sabía nadar -pues en aquella época nadie sabía nadar-, no quería ni oír hablar de ello. Durante uno de sus reencuentros, intentaron buscar una forma de solucionar ese problema. El hermano dijo a la hermana:
-¡Ya está, hermanita! ¡Se me acaba de ocurrir una idea! ¡Inventaré una cosa para flotar! Cogeré el esqueleto de un conejo, lo recubriré con la piel de otro conejo y lo untaré de pez para que pueda flotar en la superficie del agua. ¡Así podremos visitarnos con mayor facilidad y más a menudo sin ni siquiera mojarnos los pies!La hermana, siempre buena consejera, le dijo:
-Es una idea muy buena, pero puedes mejorarla. Creo que un conejo es demasiado pequeño para colocar los dos pies, sería mejor que utilizaras el esqueleto de un asno. Pero, como sus huesos son demasiado porosos, deberías coger unos tablones de madera y darles la forma de unas costillas. Si luego los unieras formando una estructura parecida al esqueleto de un asno, la recubrieras de piel y la embadurnaras de pez, entonces, ¡conseguirías una verdadera proeza!
Y haciendo lo que su hermana le dijo, el inteligente joven, mientras canturreaba, inventó el barco.
Y nunca más el Mediterráneo fue un desierto de agua salada.

II- Domingo siete (argentina)

Erase una vez dos compadres, uno rico llamado Cosme y otro pobre llamado Beto; el pobre era tan pobre que a veces tenía que recurrir a la ayuda de su compadre; pero éste era bastante avaro y siempre le ponía miles de "peros" para no aflojarle ni un centavo.
Un día el pobre salió en busca de trabajo pues las necesidades eran muchas y los dinerillos pocos... pero esta vez salió con un rumbo distinto al de siempre.
- "Puede que me cambie la suerte" - pensó y se puso en marcha.
Anduvo hasta casi la oración (crepúsculo) y ya perdía las esperanzas cuando a lo lejos divisó un rancho....
Al llegar comprobó que estaba abandonado y decidió volverse antes de que anocheciera. De pronto sintió que venía gente. El susto lo hizo dar un salto y se escondió en un tirante del techo.
Eran unos paisanos que el nunca vio. Entraron en la casa, prendieron un fueguito y entre vino y vino comenzaron a cantar:
- Lunes y martes,y miércoles tres,jueves y viernes,y sábado seis...
La reunión se iba animando cada vez más y se largaron a bailar, siempre con los mismos versos.
El pobre Beto se divertía de lo lindo pero con el pasar de las horas y siempre la misma canción se comenzó a aburrir entonces cuando los cantores llegaron a "sábado seis", el gritó:
- A las cuatro semanasse ajusta el mes....!
Los hombres pararon de cantar; miraron al lugar desde donde salió la voz y dijeron: - Baje, amigo, ¿que hace allí?...
- Los oí llegar y me asusté.
- No se preocupe compadre, le estamos muy agradecido porque nos ayudó a alargar un poco nuestra canción - y en recompensa le dieron una gran cantidad de dinero en oro.
Al llegar a su casa pasao de contento, Beto le dijo a su mujer que fuera a los de Cosme a pedirle prestado una balanza para medir las onzas regaladas.
Cosme, intrigado por el pedido, untó un plato de la balanza con grasa con la intención de que un poco de lo que fuera pesado quedara en el plato. Al regresar el aparato, notó que en la grasa había polvo de oro y fue inmediatamente a lo de Beto y le preguntó:
- ¿De donde has sacado oro?
Mientras Beto le contaba, Cosme planeaba hacer lo mismo para ampliar sus arcas; y así lo hizo... fue al mismo rancho, se trepó en la misma viga y llegaron los gauchos cantores que prendieron fuego y descorcharon los vinitos y entonaron:
- Lunes y martes,y miércoles tres,jueves y viernes,y sábado seis,a las cuatro semanasse ajusta el mes...
La repetición del canto empezó a impacientarlo y cuando llegaron a "sábado seis" pegó el grito:
-¡Falta domingo siete!
Los paisanos enardecidos bajaron a Cosme de la viga y en cuanto empezaron a propinarle una paliza, éste logro zafar y salió como alma que lleva el diablo.
La historia se propagó como un secreto a gritos y así cuando alguien dice algo inoportuno se exclama: "¡ya salió con un Domingo Siete!".

III- Pachamama, el castigo de la tierra (argentina)

Don Hilario y su hijo solían cazar guanacos, vicuñas y llamas; por lo general mataba más animales de los que necesitaba, aunque a los sobrantes los vendía luego en el pueblo. Es sabido que la Pachamama, Madre tierra, no permiten que cacen sus animales por deporte, y menos que maten a las madres de las manadas. Don Hilario, sordo a los decires, fue cazar como todos los días, pero aquella mañana la Pachamama les dio un aviso, haciendo retumbar la tierra y produciendo derrumbes en los cerros; padre e hijo intentaron cubrirse en una saliente pero la mula se empacó y forcejeando se fue acercando al abismo hasta vencer las fuerzas de don Hilario y el animal cayó al abismo... esta fue el primer pago que cobró la Pachamama.
Segundo después se terminaba el temblor y volvía el silencio a las peñas... los viajeros, asustados, contemplaban al mular al fondo del precipicio... asustados corrieron a hacerle una ofrenda a la Madre tierra, para calmar su enojo. Enterraron cosas que llevaban, como ginebra, coca y un cigarrillo, le hablaron en voz baja, con mucho respeto, pidiendo perdón, buenas cosechas y muchos animales.
Don Hilario pidió permiso para seguir cazando. La gente del pueblo también oró a la Pachamama y hasta le sacrificó una llama en su honor. Don Hilario, convencido de tener permiso para seguir cazando, se internó en los cerros, pero no lo siguieron ni su hijo ni la gente del pueblo. Luego de la cacería, Hilario retornó a su rancho y no encontró a su chango, que había salido a juntar las cabras... Preguntó a los vecinos, que nada sabían... Lo buscaron hasta pasada la oración, interrumpiendo la búsqueda al caer la noche.
Rastrearon las huellas del muchacho por uno y otro lado, pero fue inútil. Sólo al caer la tarde hallaron las cabras, lejos del caserío. Pasaron varios días y semanas y hasta el mismo Hilario dejó de buscar a su hijo.
Una madrugada, unos arrieros que bajaban al pueblo, vieron de lejos al hijo de don Hilario... cabalgaba sobre un guanaco guiando a la manada... parecía un fantasma... iba vestido con pieles, y desapareció en la neblina del monte junto con los animales.
La Madre tierra volvió a cobrarse una deuda... llevándose al único hijo que don Hilario tenía, a cambio de los animales que él había matado innecesariamente.
Los arrieros contaron lo visto a don Hilario, quien comenzó a realizar ofrendas a la Pachamama, quien no le otorgó buenas cosechas, pero tanto y tanto debió orarle y tan puro habrá sido su arrepentimiento, que al cabo de unos años don Hilario se vio bendecido con otro hijo... a quien enseñó el respeto por los animales y la tierra.

IV- La Laguna del Tesoro (argentina)

"Una vez mandaron a un hombre algo inocentón a campear unos bueyes que se habían refugiado entre las malezas del bosque, en las lomas y cerrilladas de más arriba de Arcadia. A los días volvió con el cuento de que había dado con una laguna de gran tamaño rodeada de alisos y nogales, saúcos y totoras; que él, oculto entre unos helechos gigantescos, vio en el agua, sentada en una piedra que sobresalía, a una mujer muy bella que se hacía pasar un peine de oro por sus cabellos que rebrillaban con luces de ese metal. Dijo el hombre que las aguas se habían agitado bravamente cuando comenzó a emerger un toro de astas doradas que llegó hasta la orilla arrastrando una pesada cadena de oro. El caso se difundió rápidamente. Los hombres más corajudos y codiciosos se fueron en expedición. Llevaban oculta intención de enlazar a la bella y al toro a quien consideraba su guardián. Se cansaron de deambular entre montes y cerros y no hallaron ni rastros de la laguna y sus moradores".
Se cuenta que de todo el imperio inca se llevaba oro a Cajamarca, Perú, para pagar la recompensa que liberaría al Inca Atahualpa, pero al enterarse de que Pizarro mató al Emperador indio, los tesoros se arrojaron en el camino, pero bien ocultos. una de esas cargas fue a parar a una laguna que luego se denominó Laguna del Tesoro; en dicha laguna, en el fondo, junto a los invaluables tesoros, se encuentra un gigantesco toro de astas doradas (algunas versiones representan al toro color negro) que hace enloquecer las aguas y sale al encuentro de todo aquel que intente recuperar el oro allí oculto.

V- La desaparición de la ciudad de La Serena (chilena)

Algunos dichos populares dicen: El amor mueve montañas o amor es más fuerte, pero tras conocer la siguiente historia deberíamos instaurar uno que dijera: El amor hace desaparecer ciudades.
Y es que la leyenda de la Desaparición de la ciudad de La Serenanos cuenta la historia de Juan Soldado, un joven buenmozo y muy humilde que se enamora de la única hija del rico cacique de la ciudad. Pese al enfático rechazo de su padre, la chica se enamora de Juan Soldado y decide casarse con él. Justo en el momento en que el cura iba a dar inicio al sacramento, en la iglesia se comenzó a sentir un fuerte alboroto. Todos los presentes comentaron que se acercaba a la ciudad el padre de la novia, con la firme intención de matar a los futuros esposos para luego, incendiar y destruir toda la ciudad.
Nadie sabe qué, ni cómo pasó, pero el asunto es que cuando el padre enfurecido pisó los alrededores de la ciudad, ésta de pronto se desvaneció, se esfumó.
Acompañado de sus soldados recorrió a caballo montes y praderas, pero todo era un peladero. La ciudad no estaba. Había desaparecido.
Cuentan que, a veces, por lo general los sábados, las personas que pasan cerca del lugar donde estaba emplazada dicha ciudad, se escuchan música y canciones. Otros dicen que para viernes Santo la ciudad se hace visible a los que la contemplan desde lejos, pero la imagen comienza a desvanecerse en la medida en que la gente se acerca a ella.

VI- El Vizconde Mizi Xja y el melocotón mordido (oriental)

Kojiki, Antecedentes de antiguos asuntos. Yamato-takeru asesina a los hermanos KumasoUn día, el emperador Keiko fue informado de que la tribu Kumaso de Tsukushi se había alzado en armas contra él.
El Soberano Celestial, que confiaba en el valor y la ferocidad de su hijo, llamó al noble Oh-usu, un joven de dieciséis años, y le dio esta orden "En el oeste, hay dos guerreros Kumaso. Ambos son rebeldes e insolentes. ¡Atrápalos!" Y, con este encargo, lo despachó. Antes de partir, el noble Oh-usu fue a ver su abuela, la noble Yamato-ime, que le dio su blusa y su falda para que se las pusiera. Escondió el joven un puñal en su pecho y se puso en marcha.Cuando alcanzó la casa de los osados Kumaso, vio que estaba rodeada por tres hileras de guerreros, que acababan de habilitar una cueva cercana como su base y que, con grandes ruidos, iban preparando su comida para un festín. Y el príncipe Oh-usu paseó por la zona, esperando a que empezasen las festividades. Cuando el día de la fiesta llegó, cepilló y alisó su pelo, que llevaba recogido en un moño masculino sobre su cabeza, y se puso la falda y la blusa de su tía. Aprovechando que parecía una muchacha, se mezcló entre las concubinas y se introdujo en la cueva.Cuando los dos osados Kumaso, el mayor y el menor de los hermanos, se fijaron en el joven, grande fue su contento. Le invitaron a sentarse entre ellos y se divirtieron mucho con él. Cuando, gracias a la bebida, llegó el momento más dulce, el noble Oh-usu extrajo de su pecho el puñal, cogió al mayor de los Kumaso por el cuello de sus ropas y le traspasó el pecho con él. Horrorizado, el menor de los Kumaso salió corriendo para salvar la vida, pero el noble Oh-usu fue detrás de él y le alcanzó al pie de la escalera de la cueva, donde le atacó por detrás, introduciendo el sable por el recto. El valiente Kumaso habló, y dijo: "No muevas la espada pues, yo, vuestro humilde sirviente, tengo que deciros algo". El noble Oh-usu, que lo mantenía tumbado en el suelo, le dio cuartel. El valiente Kumaso volvió a hablar y preguntó: "¿Quién sois vos, noble joven?" "Soy el noble hijo de Oho-tarashi-hiko-Oshiro-wake, el emperador celestial que mora en el palacio de Hishiro en Makimiku y gobierna la tierra de las Ocho Grandes Islas; y mi nombre es Rey Yamato-oh-guna. Al saber que vosotros dos, los valientes Kumaso, erais traidores y no le respetabais, me ordenó venir aquí y acabar con vuestras vidas.El valiente Kumaso respondió: "Eso es cierto. Nadie en el oeste es tan valiente ni tan indómito como nosotros. Pero en la tierra del Gran Yamato, un hombre hay que más valiente que nosotros dos es. Por ello, te ofrezco un nombre noble. Desde ahora, mereces ser reconocido como el noble muchacho Yamato-takeru". Tan pronto como acabó de decirlo, el príncipe lo rajó a cuchilladas, como a un melón maduro, y acabó con su vida. Desde entonces, le rindieron honores llamándole con el noble nombre Yamato-takeru. Cuando volvía a la capital después de esta gesta, sojuzgó y pacificó a todas las deidades de las montañas y de los ríos y las deidades del estrecho de Shimonoseki y se dirigió a la capital.

VII- La leyenda del joven y su tutor árabe (oriental)

Se cuenta que el visir Bard al-Din, gobernador de Yemen, tenía un hermano, de belleza tan poco común que tanto hombres como mujeres se detenían a su paso y recreaban su vista con los muchos encantos de su aspecto. El visir, que temía que algo impropio le pudiese ocurrir a un ser tan encantador, le mantenía apartado de los ojos de los hombres e impedía que tuviese amigos de su edad. Como no deseaba enviarlo a las escuelas coránicas con otros jóvenes, para evitar que se fijasen demasiado en él, pidió a un anciano venerable y piadoso, conocido por su castidad, que viniese a su casa como tutor, y le cedió unas estancias contiguas a las de su propia mansión.El anciano venía todos los días a palacio pasaba muchas horas con el estudiante. No pasó mucho tiempo antes de que la belleza y el poder de seducción de éste surtieran los efectos habituales; tras unas pocas semanas, el anciano estaba tan profundamente enamorado de su joven pupilo que oía en su fuero interno cantar a todos los pájaros de su juventud, un canto que despertó en él algo que llevaba mucho tiempo dormido. Como no conocía otro modo para controlar sus sentimientos, lo que hizo fue abrir su corazón al joven y decirle que no le era posible vivir sin él."¡Ay!", dijo el joven, profundamente emocionado por los sentimientos de su maestro, "mis manos están atadas y mi hermano controla todos y cada uno de los minutos de mi vida". El anciano suspiró y dijo: "¡Cuánto anhelo pasar una noche a solas contigo!". "Puedes decir lo que quieras", respondió el joven; "pero, si mis días tan bien guardados están, ¿cómo piensas que son mis noches?". "Lo sé, lo sé", dijo el anciano. Pero mi terraza está junto a la tuya; debería serte fácil trepar discretamente de tu ventana a la terraza cuando tu hermano esté dormido. Podemos vernos allí y yo te ayudaría a escalar la pared para subir a mi propia terraza. Y allí, nadie podría vernos".Al joven le gustó la idea. Hizo semblante de irse a dormir aquella noche, pero tan pronto como su hermano el visir se retiró, escaló a la terraza, donde el anciano estaba esperándole. El sabio le ayudó con la mano a salvar la separación y llegar a su propia terraza, donde había dispuesto para su agrado bandejas de fruta y copas rebosantes de vino. Se sentaron en una estera blanca a la luz de la luna, y empezaron a beber y cantar juntos, inspirados por la claridad de la noche y los suaves rayos de luz de las estrellas, que iluminaban su camino hacia el éxtasis. Mientras el tiempo pasaba gozosamente, el visir Badr al-Din despertó de repente con la idea de que tenía que comprobar qué tal estaba su hermano menor, con la consiguiente sorpresa al ver que no estaba en su habitación. Tras buscar por toda la casa, salió a la terraza y, por encima del muro, vio a su hermano y al anciano sentados juntos, sosteniendo sendas copas de vino.
Anciano requebrando a un joven
Quisieron los hados que el anciano notó la maniobra del visir y, con notable presencia de ánimo, interrumpió la canción que estaba cantando e improvisó con tal acierto unas estrofas que los versos quedaron hilvanados con gracia. Pasó de cantar:
Su boca bendijo la copa con su salivaAntes de juntarse con la míaY el rubor de su mejilla, El rojo del vino diluíaA empalmar, sin que se notase, Vuestro excelso hermano, Luna Llena del Deber No debería oponerse Si os llamo Luna Llena del Placer, Sereno y sin tacha



VII- La Llorona (chilena)

Recopilado por Julio Arancibia O.
El tiempo pasaba. Ella no lo notó al principio, pero de pronto un día se dio cuenta que su marido cada vez venía menos a casa. Comprendió que su ausencia se debía al mucho trabajo que él tenía, pero eso no la consoló. La mujer entristeció al principio, mas quizás qué defensa interior oculta hizo que se fuera poniendo cada vez más agresiva, y nadie sabe cómo, terminó mezclándose en magia negra. Esto último fue la gran noticia-copucha que comenzó a rumorearse por esos días por San José, que la tal Norma que vive cerca del río practica la magia negra y todo tipo de asuntos raros con el fin de dominar a las personas. Se decía que cuando sus hijos se dormían, ella iba río arriba, hacia el sur, y sacrificaba guaguas al mismísimo Satanás, a quien también se ofrecía en cuerpo y alma. Asimismo, contaban que encendía una hoguera y cumplía extraños ritos con los animales.
Fue un largo tiempo el que pasó mientras Norma se dedicaba a sus oscuras actividades y su esposo no se aparecía, hasta que un buen o mal día, éste llegó de visita. Antes de ir a casa, en un lugar de mal beber, se puso al tanto de todas las atrocidades que se rumoreaban sobre su mujer. Cuando llegó al hogar a orillas del río conversó con ella, pero ésta negó todo. Sin embargo, la intranquilidad ya se había apoderado del corazón del hombre. Por eso, un día, después de que su mujer se levantó a medianoche, él la siguió hacia el lugar donde practicaba sus ritos oscuros, y vio, con horror, cómo quemaba unos bebés en la hoguera y luego se entregaba a juegos prohibidos con un macho cabrío negro de ojos rojos mientras invocaba al Señor de la Oscuridad.
Presa del pánico, el esposo huyó del pueblo junto a sus hijos esa misma noche, antes de que su mujer regresara, al amanecer. Nadie lo vio desaparecer y nunca más se supo de él. En cuanto a Norma, cuando volvió a casa y no encontró a sus hijos, enloqueció de pena, gritando de rabia y dolor. Sus gritos fueron tan desgarradores y fuertes, que hasta los mismos demonios que vagan constantemente por la tierra para aquejar a los seres humanos, se espantaron al oírla. Y sucedió que después de los lamentos, la piel de Norma se secó y su cuerpo se marchitó, y comenzó a llorar de una forma horrenda y escalofriante por siempre jamás.
La gente que salía a altas horas de la noche contaban que oían a una mujer llorar a lo lejos. Unas pocas personas que en aquellos tiempos la pudieron ver, luego enloquecieron, gritando que habían visto un cadáver caminar flotando por el aire, hirviente de gusanos y envuelto en jirones de ropa manchada de sangre negra. También gritaban que el espectro de esa mujer preguntaba con lastimera voz por sus hijos, tragándose el alma de aquel que le respondiera. Por eso, todos huían de ella En aquellos tiempos fue cuando se la bautizó como la Llorona, mujer de la noche, tragadora de almas.
La gente comenzó a temerla, y cuando se escuchaba su llanto se cerraban las puertas y ventanas de todas las casas. Pero algo bueno debe tener su espíritu, pues se dice que si alguien tiene pacto con el diablo no puede sufrir daño por ella, porque huye, sin querer mezclarse con Satanás, ya que de él vendría toda su desgracia, que se inició el día en que ella lo prefirió ante la ausencia de su esposo.
Otra forma de hacerla huir es gritarle su nombre –Norma-, y entonces ella se esfuma. También se dice que la Llorona busca raptar niños para absorberles el alma y dejar sus cuerpos tirados cerca del río o en los cerros.

VIII- El mito de Prometeo (griega)

Prometeo, hijo del titán Jápeto y de la ninfa del mar Clímene, y su hermano Epitemeo fueron los encargados de crear la Humanidad y de la ¿titánica¿ tarea de proveer a los seres humanos y a todos los animales de los recursos necesarios para la subsistencia.
Epitemeo creó a todos los animales; por su parte, Prometeo fue modelando una mezcla de tierra y agua creó a los hombres. Prometeo, empeñándose en que éstos fueran superiores al resto de las criaturas mortales, les concedió el fuego.
El desencadenante de la ira de Zeus contra Prometeo y los hombres fue la disputa realizada por los hombres y los dioses en MeKone (Tesalía) por las partes de los animales sacrificados. Prometeo dividió por un lado la carne y las entrañas ricas en grasa, ocultándolas dentro del estómago del buey en disputa. Por otro lado colocó, con engañoso arte, los huesos de buey cubiertos con grasa blanca. Luego le pidió a Zeus que eligiese entre las dos divisiones, el dios optó sin dudar por la grasa y se encolerizó al descubrir lo que ocultaba. A partir de ese momento sólo las grasas y los huesos se entregaron a los dioses en sacrificio; mientras que la buena comida era utilizada para su consumo por los mortales.
Zeus, dolido y resentido por el engaño que acababa de sufrir, decidió vengarse de ellos privando a los mortales del fuego, elemento fundamental no sólo para la cocción de los alimentos, sino también para sobrevivir de las heladas. Prometeo, realmente desesperado, robó la luz del fuego eterno utilizando una caña hueca, sabiendo que esta acción originaría un castigo por parte de Zeus. A pesar del riesgo, los mortales recuperaron el fuego gracias a su valentía.
Castigo de Zeus a Prometeo.- Pero esta vez Zeus no perdonó ni a Prometeo, ni a los humanos y ordenó encadenar a Prometeo a una columna. Esa misma columna, según Esquilo, era sostenida por otro hermano de Prometeo: Atlas. Lanzó, además, un águila para que durante el día le comiera el hígado, un órgano que durante la noche se regeneraba por completo. Prometeo sería liberado de tanto sufrimiento muchos años más tarde por Hércules, que mató el águila con una flecha, debiendo cargar con las cadenas toda su eterna vida.

IX- NARCISO (griega)

Hacía ya tiempo que el dios del río, Sísifo, se había fijado en la encantadora ninfa Liriope. Siendo como era un dios, consiguió su deseo y Liriope acabó concibiendo. El día marcado por el destino, dio a luz un muchacho y, como sentía curiosidad por saber lo que le reservaba el destino, fue a preguntar al vidente ciego Tiresias cuál sería el destino de su hijo. "Vivirá muchos años" dijo el sabio "pero ay de él si mira su propio reflejo, pues será su perdición". Su madre hizo que se retirasen todos los espejos y creció así sano y fuerte, y más hermoso que ningún otro. Tan a menudo le decían cuán hermoso era que empezó a creer que su belleza era fuera de lo común.Muchos fueron los que se enamoraron del hermoso muchacho. Incluso de niño, sus ayas caían rendidas a sus pies y, cuando tenía dieciséis años, todas las mujeres de la ciudad suspiraban por él, pero él creía que ninguna era suficientemente buena para él. Un día, su vecina Aminías, no pudo aguantar más y confesó a Narciso cuánto lo deseaba y le pidió que fuese su amante. Narciso no contestó sino que, con un sirviente, le envió una daga como respuesta. Aminías entendió el "regalo" y con esa daga puso fin a su vida, pidiendo a los dioses que su ira cayese sobre Narciso, a quien le echó la maldición de que en el amor recibiera el mismo desdén con que había tratado a los demás.Eco era la ninfa de una montaña que una vez ayudó a Zeus distrayendo a Hera charlando de temas intrascendentes cuando ésta se acercaba al lugar donde el dios del trueno estaba formulando sus votos matrimoniales. La treta de Eco daba tiempo a los invitados de Zeus para que pudiesen abandonar el lugar. Pero cuando Hera la descubrió, estalló airada: "¡Que esa lengua maléfica permanezca silenciosa de ahora en adelante! Permanecerás en silencio y sólo hablarás cuando te hablen, y hablarás como mucho con sonidos cortos!".Y así, cuando Eco dio con Narciso una mañana, justo cuando el joven estaba luchando con un ciervo al que acababa de capturar en sus redes, sólo pudo mirarle, y no hablar. Y así, sólo miró. Por sus venas, corrió el deseo. Aun cuando deseaba con todas sus fuerzas seducer al hermoso joven con sus dulces palabras, sólo pudo mover sus labios en vano.Narciso notó que le miraban. "¿Quién eres?" gritó."Eres" respondió Eco, que sólo acertaba a repetir lo que le decían."Déjame verte" dijo el muchacho."Verte" dijo Eco.Intrigado, Narciso gritó: "¿Cómo te llamas?"."Llamas", contestó la ninfa. Y, incapaz de contener su deseo, salió de su escondrijo y se arrojó, ardiente y jadeante, sobre el hermoso joven quien, como ya estaba algo acostumbrado a estos comportamientos, se rehizo y se liberó rápidamente de su abrazo, perdiéndose en lo más profundo del bosque, dejando sus redes tras él.Eco le siguió, intentando llamarle para disipar sus miedos, pero no pudo producir sonido alguno. El muchacho desapareció rápidamente de su vista. Durante semanas, la ninfa erró por el bosque en búsqueda de su amado, sin comer y sin apenas dormir. Pronto se puso tan delgada que de ella nada quedó que se pudiese ver con los ojos. Aún hoy en día, erra por las montañas del mundo y sigue buscando a Narciso. Su hogar son las quebradas más pedregosas y los valles más profundos. Puedes llamarla a gritos y, si está, te contestará, pero sólo con las mismas palabras que le hayas dicho. Por decreto de Hera, no puede hacer otra cosa. Una tarde, un mes después de haber huido de Eco, en un bosque apartado en lo alto del monte Helicón, Narciso cayó de rodillas, cansado de cazar y de ser cazado. Frente a él, corría un manantial de aguas claras y profundas, cuya superficie, gracias a la luz recibida a través de las copas de los árboles, era un espejo perfecto. Narciso había visto muchas veces su propia sombra, pero jamás había visto su reflejo. Así, cuando, a cuatro patas, se inclinó hacia delante y miró en el manantial, quedó asombrado por la imagen de insuperable belleza que le miraba. No había visto jamás una cara como la que estaba escrutando. Por primera vez en su vida, se enamoró.
Inclinó hacia abajo su cara para besar y abrazar al joven del manantial. Pero sus labios y sus brazos sólo hallaron agua. Aunque se retiró rápidamente, el reflejo se vio alterado por un momento por las ondas del agua. Creyendo que su amado había huido de él como él mismo había hecho en otras ocasiones, Narciso empezó a llorar. Pero, a medida que las ondas se iban desvaneciendo, la hermosa cara apareció de nuevo. "No me abandones, hermoso amigo", rogó. "¡Quédate, amor mío!"Nuevamente se inclinó Narciso para tocar el cuerpo que había en el agua, pero la imagen se volvió una vez más borrosa cuando su mano hendió la superficie. Seguro como estaba ahora de que acababa de perder a su verdadero amor, se tiró del pelo y se arañó la garganta. Cuando se calmó y las aguas se aclararon, una vez más, apareció la cara del amado, ahora herida y desencajada. Se sintió aterrado y lloró.Cuando el carro de Helios acabó su recorrido por el cielo, una noche gris cubrió el bosque, pero Narciso no se movió. No tenía ojos más que para el esquivo joven del manantial. Las primeras luces del día le sorprendieron mirando intensamente en las profundidades del agua. La cara que apareció poco a poco era demacrada y ausente. Desplazó su mano al agua para acariciar esa mejilla, ahora tan preciada, y surgieron nuevamente sus frustraciones del día anterior."Te quiero, te quiero" gritó mil veces al manantial. La cara, igual que la de Eco, movió sus labios pero no emitió sonido alguno. Incapaz de dejar la orilla del manantial, Narciso llegó a morir en ese lugar que no deseaba abandonar, mientras su cara, antes hermosa, se volvía desencajada y grotesca. Las ninfas de la montaña le encontraron y le habrían enterrado pero, cuando preparaban el funeral, su cuerpo se desvaneció y, donde yacía, se abrió una flor de pétalos dorados con delicados matices blancos.

martes, 1 de abril de 2008

Contextualización del Quijote de la Mancha. 3º Medio


CERVANTES EN SU ÉPOCA

La obra de Cervantes en su conjunto constituye una moral de su época. En ella se denuncia la violencia en todas sus formas, se celebra la libertad, se combate la arbitrariedad y la ignorancia, se reivindica la equidad, se ataca la corrupción y se satirizan los abusos de las instituciones de represión civiles o religiosas.

EL HAMBRE
- La España de Cervantes es eminentemente agrícola. Los campesinos, aplastados por los impuestos reales, eclesiásticos y nobiliarios, arrastran una vida miserable. La Iglesia y la nobleza se reparten el 97% de la propiedad, que en su gran mayoría está constituida por mayorazgos en buena parte sin trabajar. Cervantes criticará los mayorazgos en boca de Sancho y cuando mande a este a gobernar la ínsula le impondrá el deber de perseguir al ocioso y proteger al que trabaja.

- La inflación era tan grande que el pan costaba carísimo. El rey permanecía indiferente ante el desajuste entre precios y salarios, pero el reformador Cervantes hace decir al Quijote en una carta a Sancho que debe “procurar la abundancia de los mantenimientos, que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía” La conciencia social de Cervantes es tal que el primero en haber convertido la reivindicación económica en materia literaria.

- El denominador común de la época es la necesidad, y su consecuencia natural el es delito. La necesidad determina a Sancho a hacerse escudero de Don Quijote, al soldado a ir a la guerra, al padre de Cervantes a ir dos veces a la cárcel y al mismo Cervantes a tomar dinero de las recaudaciones y a ir a la cárcel en donde se engendró el Quijote.

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO
- Para la Iglesia la sociedad era perfecta puesto que es obra de Dios, y el escritor debe acatarla como es. Pero Cervantes no acepta ese papel de sumisión y de resignación que se asigna a cada cual ni la función que se impone al escritor. Para él, el dogma católico no es incompatible con la justicia y la equidad en este mundo: “ha de tener mucho de dios el que se viniere a contentar con ser pobre”. Y reivindica: “se nos han de remunerar a cada cual según sus méritos”. Al reivindicar procura con su obra velar por que sean respetados los derechos que cada uno tiene adquiridos por el hecho de ser hombre y los méritos contraídos en función de lo que aporta a la comunidad.

- Nacido en 1547, Cervantes, desde su más tierna infancia, que ha transcurrido en la mayor miseria, ha vivido la atmósfera de terror imperante ocasionada por una Inquisición que quema o persigue a ilustrados humanistas acusados luteranismo y aparecen los índices de libros prohibidos. Ambas cosas condicionaron la vida cultural española y contribuyeron al aislamiento y a la fosilización intelectual. No obstante el temor a la Inquisición, Cervantes tendrá la habilidad de escribir como un humanista y de juzgar la realidad de su tiempo sorteando la censura del momento que era triple: la previa, ejercida por los que concedían la licencia de imprimir, la segunda, doctrinal que dependía del Santo Oficio, y la tercera, la que había de imponerse el que escribía con la intención de publicar y estaba dictada por el temor de posibles acusaciones.

- La acción inquisitorial comprendía la quema de libros, la prohibición de una obra y la expurgación. La pena menor era la excomunión. La Celestina, El libro de buen amor, Miguel Servet, Santa Teresa de Jesús,... serán sus víctimas. El Concilio de Trento, en 1653 robustecerá la autoridad de rey el poder de la Inquisición española y convertirá la literatura y la ciencia en servidores de la teología y la moral. La realeza tendrá origen divino y se descargará, por tanto, de cualquier responsabilidad. El Concilio de Trento enterró el Renacimiento y la literatura, el arte y la ciencia serán instrumentos de propaganda de la Iglesia y deberán contribuir al mantenimiento de la moral cristiana. Se prohíbe la música teatral y popular y en el barroco, la literatura y el arte respaldan el orden existente, crean mitos que distraigan de los problemas de la vida real.

- En la España del siglo de oro las ocupaciones intelectuales, la simple cultura llegan a hacerse tan sospechosas que según el humanista Juan de Mal Lara “es señal de nobleza de linaje no saber escrevir su nombre”.

- Cervantes expresará su disconformidad con la Inquisición mezclando muchas veces las burlas con las veras como en el auto de fe (El Quijote, II-XLIV) y en la quema de libros. Como consecuente humanista defenderá implícita y explícitamente la libertad de conciencia, la manera más rotunda de condenar al Santo Oficio. (No sólo la dice, sino que la aplica en Ricote)

LA LITERATURA Y EL ESCRITOR (Teoría literaria)
- De la lectura de su obra se deduce un conjunto de preceptos que forman su teoría literaria.

- El prólogo a la primera parte del Quijote contiene una sátira contra la erudición gratuita, contra la copia servil de los modelos, contra todo lo que va en detrimento de la originalidad y la verdad. Cervantes recuerda que las ideas de un autor son la expresión de su postura ante la sociedad en que vive.

- En cuanto a su intención expresa de satirizar o parodiar los libros de caballerías, los tiros de Cervantes van por un lado contra su carácter de entretenimiento ocioso para ociosos (esos que “ni quieren, ni deben, ni pueden trabajar”), y por otro su falsedad: son sartas de mentiras, engaño grosero y atentan contra la verdad histórica “por ser falsos y embusteros y fuera del trato que pide la común naturaleza” y dan ocasión “a que el vulgo ignorante venga a creer y a tener por verdaderas tantas necedades como contienen.” Concebida la literatura en un sentido social, utilitario, Cervantes juzga perjudiciales los libros de caballería por la confusión que crean y porque distraen a los hombres de los verdaderos problemas. Lo que realmente persigue Cervantes es combatir la literatura de evasión, por eso salva de la quema el Tirant lo Blanc, porque su autor introdujo en él la realidad histórica y social y la enjuició con sentido crítico.

- Por eso se muestra igual de virulento contra la literatura pastoril de la que sólo escapa La Diana de Montemayor. Al género lo llama “máquina de enredos” y dice que “mal por mal, mejor es ser caballero andante que pastor y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo”. Le acusa también de ser enemigo de la verdad histórica.

- El arte y la historia, la obra y la vida son inseparables. Lo que busca Cervantes es enseñar y deleitar y ello le obliga a crear nuevos géneros o a modificar los existentes, que habían nacido para escapar a la realidad y no para ponerla al desnudo como él quiere. El escritor ha de partir de la verdad, que sirve de sustento a la experiencia y es enemiga del disimulo, del silencio o de la ignorancia. Aristóteles decía que, para que una obra pueda influir en el ánimo de los hombres, ha de enseñar deleitando, imitar a la naturaleza y presentar las cosas con verosimilitud. Cervantes sigue la Poética de Aristóteles, pero, mientras que esta había sido elaborada pensando en la obra dramática, Cervantes la pone en práctica en un género nuevo, a partir de la epopeya: la novela. (Yo soy el primero que he novelado en lengua castellana).

- La imaginación debe estar al servicio del entendimiento, la invención, al servicio de la verdad. E imitar no significa copiar, sino interpretar lo que se ve.

Olmos García, Francisco: Cervantes en su época. Madrid: Ricardo Aguilera Editor, 1970, 228 pgs

Biografía de Miguel de Unamuno. 4º Medio


(Bilbao, 1864 - Salamanca, 1936) Escritor, poeta y filósofo español, principal exponente de la Generación del 98.
Entre 1880 y 1884 estudió filosofía y letras en la universidad de Madrid, época durante la cual leyó a T. Carlyle, Herber Spencer, Friedrich Hegel y Karl Marx. Se doctoró con la tesis Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca, y poco después accedió a la cátedra de lengua y literatura griega en la universidad de Salamanca, en la que desde 1901 fue rector y catedrático de historia de la lengua castellana.
Inicialmente sus preocupaciones intelectuales se centraron en las cuestiones éticas y los móviles de su fe. Desde el principio trató de articular su pensamiento sobre la base de la dialéctica hegeliana y más tarde acabó buscando en las dispares intuiciones filosóficas de Spencer, Sören Kierkegaard, W. James y H. Bergson, entre otros, vías de salida a su crisis religiosa.
Sin embargo, las contradicciones personales y las paradojas que afloraban en su pensamiento actuaron impidiendo el desarrollo de un sistema coherente, de modo que hubo de recurrir a la literatura, en tanto que expresión de la intimidad, para resolver algunos aspectos de la realidad de su yo. Esa angustia personal y su idea básica de entender al hombre como "ente de carne y hueso", y la vida como un fin en sí mismo se proyectaron en obras como En torno al casticismo (1895), Mi religión y otros ensayos (1910), Soliloquios y conversaciones (1911) o Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913).
El primero de los libros fue en realidad un conjunto de cinco ensayos en torno al "alma castellana", en los que opuso al tradicionalismo la "búsqueda de la tradición eterna del presente", y defendió el concepto de "intrahistoria" latente en el seno del pueblo frente al concepto oficial de historia. Según propuso entonces, la solución de muchos de los males que aquejaban a España era su "europeización".
Sin embargo, estas obras no parecían abarcar, desde su punto de vista, aspectos íntimos que formaban parte de la realidad vivencial. De aquí que literaturizase su pensamiento primero a través de un importante ensayo sobre dos personajes clave de la literatura universal en la Vida de don Quijote y Sancho (1905), obra en la que, por otra parte y en flagrante contradicción con la tesis europeísta defendida en libros anteriores, proponía "españolizar Europa". Al mismo tiempo, apuntó que la relación entre ambos personajes cervantinos simbolizaba la tensión existente entre ficción y realidad, locura y razón, que constituye la unidad de la vida y la común aspiración a la inmortalidad
El siguiente paso fue la literaturización de su experiencia personal a fin de dilucidar la oposición entre la afirmación individual y la necesidad de una ética social. El dilema planteado entre lo individual y lo colectivo, entre lo mutable y lo inmutable, el espíritu y el intelecto, fue interpretado por él como punto de partida de una regeneración moral y cívica de la sociedad española. Él mismo se tomó como referencia de sus obsesiones del hombre como individuo. "Hablo de mí porque es el hombre que tengo más cerca."
Su narrativa progresó desde sus novelas primerizas Paz en la guerra (1897), y Amor y pedagogía (1902) hasta la madura La tía Tula (1921). Pero entre ellas escribió Niebla (1914), Abel Sánchez (1917), y sobre todo Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920), libro que ha sido considerado por algunos críticos como autobiográfico, si bien no tiene que ver con hechos de su vida, sino con su biografía espiritual y su visión esencial de la realidad: con la afirmación de su identidad individual y la búsqueda de los elementos vinculantes que fundamentan las relaciones humanas.
En ese sentido, sus personajes son problemáticos y víctimas del conflicto surgido de las fuertes tensiones entre sus pasiones, y los hábitos y costumbres sociales que regulan sus comportamientos y marcan las distancias entre la libertad y el destino, la imaginación y la conciencia.
Su producción poética comprende títulos como Poesía (1907), Rosario de sonetos líricos (1912), El Cristo de Velázquez (1920), Rimas de dentro (1923) y Romancero del destierro (1927), éste último fruto de su experiencia en la isla de Fuerteventura, adonde lo deportaron por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera. También cultivó el teatro: Fedra (1924), Sombras de sueño (1931), El otro (1932) y Medea (1933).
Sus poemas y sus obras teatrales abordaron los mismos temas de su narrativa: los dramas íntimos, amorosos, religiosos y políticos a través de personajes conflictivos y sensibles ante las formas evidentes de la realidad. Su obra y su vida estuvieron estrechamente relacionadas, de ahí las contradicciones y paradojas de quien Antonio Machado calificó de "donquijotesco".
Considerado como el escritor más culto de su generación, fue sobre todo un intelectual inconformista que hizo de la polémica una forma de búsqueda. Jubilado desde 1934, sus manifiestas antipatías por la República española llevaron dos años más tarde al gobierno rebelde de Burgos a nombrarlo nuevamente rector de la universidad de Salamanca, pero fue destituido a raíz de su pública ruptura con el fundador de la Legión. En 1962 se publicaron sus Obras completas y en 1994 se dio a conocer la novela inédita Nuevo mundo.

Crítica "La Metamorfosis" Franz Kafka. 2º Medio


El despertar de Gregorio Samsa
En la acción de La metamorfosis no hay ningún tipo de introducción. El aspecto fundamental de la anécdota aparece ante nosotros en las primeras palabras del narrador: Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.
Algo ha sucedido en esa noche y Gregorio se encuentra de pronto con la horrible transformación. Es el despertar que nos ubica en la toma de conciencia ante una realidad. La noche anterior representa la vida del personaje que se caracterizó por el sometimiento y el cumplimiento servil de las órdenes de quienes ejercían sobre él un poder ilimitado. Es la historia del hombre contemporáneo con toda la carga de amargura y desazón que deriva del hecho lamentable de no ser considerado como un ser humano sino tan solo como un objeto.
Comienza así el planteamiento de la relación existente entre su condición de objeto y su situación como sujeto. Gregorio ha sido, hasta este momento, un objeto útil; por esto la alegoría del insecto nos permite observar el inmenso grado de soledad en que se encuentra el joven Samsa. Además, el mencionado animal representa -en el plano de la alegoría-, la incomunicación frente al mundo exterior.
El sueño ha sido intranquilo, primordialmente por dos razones: 1. porque durante esa noche figurada se iba gestando, poco a poco, la metamorfosis; 2. porque Gregorio iba perdiendo, gradualmente, confianza en sí mismo, al mismo tiempo que descubría su grado de extrañeza en relación con el universo en que vivía.
El personaje se encuentra indefenso y muy asombrado. Lo que ha ocurrido escapa a los esquemas normales. Al narrador no le interesa hacer creíble su relato; simplemente los hechos se han dado de esa manera y basta.
Cuando el autor describe al insecto lo hace con la intención de ubicarnos en la verosimilitud de éste; el acontecer literario no importa por el grado de veracidad que conlleve, basta con que se mueva en el terreno de lo posible. Desde nuestra perspectiva de análisis, ese animal representa un momento muy duro en la vida del joven Samsa; realmente existe en su convulsionado microcosmos, frente a lo cual destacamos que la actitud adoptada por Gregorio representa su intención de no dejarse vencer por los hechos consumados.
El primer intento del personaje se da en el terreno de la reflexión: "¿Qué me ha sucedido?
No es un sueño porque su habitación es la misma de siempre. En ella aparecen los elementos conocidos que nos permiten definir la vida de Gregorio cuando era insecto y no lo sabía.
El muestrario de paños que está sobre la mesa bien puede simbolizar el mundo laboral, su condición de viajante de comercio. La estampa, recortada de una revista ilustrada y puesta en un lindo marquito dorado, es la representación de algo muy querido por el personaje al extremo de llegar a defenderlo valientemente, en el entorno de la segunda salida.
Es una mañana lluviosa y esto acrecienta la nostalgia del protagonista. Su decisión consiste en seguir siendo él mismo, a pesar de lo evidente de la metamorfosis.
Pronuncia un extenso monólogo en el que recapacita acerca de su humana condición. En este monólogo se advierte el alto grado de desarraigo y soledad en que vive. La profesión lo deja cada día más vacío, mientras que las amistades, en continuo cambio como natural consecuencia de sus múltiples viajes, no perduran. El trasladarse en los trenes es molesto y ni siquiera puede comer tranquilamente. A todo lo anterior, se agrega la imagen implacable de su jefe y la dependencia laboral se impone como una carga insoportable.
El despertador no ha sonado, o si esto ha sucedido, Gregorio no lo oyó. En verdad, el protagonista sabía que el sonido del reloj lo llamaba a su condición de objeto útil; quizás por esto último no quiso escucharlo.
A partir de la metamorfosis el fin de Gregorio se impondrá gradualmente, es la imagen del héroe contemporáneo traumado y abandonado por la sociedad a la cual había servido durante tanto tiempo. Simultáneamente, corresponde subrayar el carácter extranjero de este hombre quien sufrió y luchó por un mundo que le volvió la espalda en el momento en el que él más lo necesitaba.
Sus relaciones con la familia
Agreguemos además que el personaje pertenece a una familia normal, de clase media. En el seno de esa familia él ha cumplido, hasta ese momento, las funciones de padre, hermano e hijo.
Desde lo más íntimo de su condición de ser humano, el personaje vive el grado de responsabilidad que le corresponde frente a los miembros de la casa. Más allá de lo que le ha acontecido, le preocupa la situación en que quedarán su padre, madre y hermana si él no puede continuar trabajando. Ciertamente, el grado de toma de conciencia en Gregorio es relativo: todavía no ha comprendido la gravedad de los hechos y por eso continúa luchando. Debemos subrayar que la transformación del protagonista es sin regreso. Desde el momento en que descubrió su condición de insecto, no podrá dejar de serlo. Si lo hiciera significaría aceptar la opresión y el menosprecio como sujeto. Sucede que hay dos fuerzas en pugna en el interior del joven: por un lado, su sentido del deber y de la responsabilidad lo obligan a reintegrarse al trabajo; se siente culpable por lo sucedido y no puede imaginarse un mundo familiar sin su presencia actuante, sin la constante preocupación que lo llevaba a solucionar todos los problemas que se presentaban. Por otro lado, desde su actual perspectiva de animal, de objeto útil, no puede permitir que se le siga utilizando. El hacerlo sería una forma de reconocer y aceptar su actual condición.
Por todo lo dicho, las dos fuerzas se manifiestan así: una lo obliga a salir; la otra le impide moverse con normalidad y retrasa todos sus intentos.
Desde la perspectiva de los miembros de la familia, las reacciones son diferentes. En ellos también obrará una especie de metamorfosis que los lleva desde una actitud inicial de relativa aceptación hasta la postura final de total rechazo hacia el horrible insecto.
La primera en dejar oír su voz a través de la puerta cerrada de la habitación de Gregorio es la madre:
-Gregorio -dijo una voz, la de la madre-, son las siete menos cuarto. ¿No ibas a marcharte de viaje?
Evidentemente la madre está preocupada por su hijo. Una de las características predominantes en esta mujer es su alto grado de incapacidad para ayudar eficazmente a Gregorio. Tiene la mejor intención, pero no posee los medios para concretar en los hechos sus aspiraciones de acercamiento válido al hijo enfermo.
Por su parte el joven casi no reconoce la voz de su progenitora:
¡Qué voz más dulce! Gregorio se horrorizó al oír en cambio la suya propia, que era la de siempre, sí, pero que salía mezclada con un doloroso e irreprimible pitido, en el cual las palabras, al principio claras, confundíanse luego, resonando de modo que no estaba uno seguro de haberlas oído.
La metamorfosis se manifiesta también en el discurso. Es obvio que el actual Gregorio no va a expresar los mismos conceptos que el anterior. El de antes era sumiso, sometido, obediente; el de ahora es rebelde y opuesto a todos los esquemas del pasado. Si llegáramos a creer que el personaje acepta su actual condición y la defiende hasta el extremo de continuar actuando en forma eficaz, entonces tendríamos que aceptar la absoluta falta de rebeldía en Gregorio. Pero los hechos no suceden así: Gregorio quiere salir de su habitación, es cierto, pero su conciencia rebelde se lo impide.
Por su parte, el padre procede con desconfianza, pero no adopta aún actitudes terminantemente violentas. Le dice: "Gregorio, ¡Gregorio! ¿Qué pasa?"
La hermana está muy preocupada. Parece presentir lo que ha sucedido. Kafka establece:
Mientras tanto, detrás de la otra hoja, la hermana lamentábase dulcemente: "Gregorio, ¿no estás bien? ¿Necesitas algo?
Es obvio que la hermana manifiesta una actitud mucho más condescendiente. Se preocupa por el sujeto, por el hombre que hay en Gregorio. Le habla con dulzura y lo interroga acerca de su condición física. En el desarrollo del relato, podremos observar como Grethe se acerca válidamente a Gregorio y lo ayuda.
De todas formas, al analizar las dos salidas del personaje, retomaremos el tema de la relación familiar.
Primera salida de Gregorio: reacciones provocadas
Después de una intensa lucha del protagonista, primero por abandonar la cama y luego salir de la habitación, sus acciones se ven coronadas por el éxito.
Afuera lo esperan el padre, la madre, y el principal del almacén en donde trabaja. Ha generado una inmensa expectativa por todas las razones ya expuestas. La puerta se abre lentamente y él queda oculto detrás de una de las hojas de la misma:
Este modo de abrir la puerta fue causa de que, aunque franca ya la entrada, todavía no se le viese. Hubo todavía de girar lentamente contra una de las hojas de la puerta, con gran cuidado para no caerse bruscamente de espaldas en el umbral.
El primero que ve a Gregorio es el principal. La reacción del principal resulta no sólo impactante, sino que se justifica plenamente a la luz de lo que representa para él la metamorfosis de Gregorio. Ha visto que su objeto útil se rebela descaradamente contra el mundo organizado que él simboliza. No puede tolerar semejante actitud. Si todos sus empleados procedieran como el joven Samsa, el desorden y el pánico se apoderarían de los defensores de la gran empresa.
La madre olvida la presencia del principal, pues, aun despeinada como se encontraba, se presenta e intenta adoptar y mantener una actitud de consideración y respeto hacia el hijo enfermo.
La madre es una mujer débil, de ahí que su proceder responda a esquemas tradicionales. Gregorio, en su nueva modalidad existencial, ha escapado a estos esquemas y, como consecuencia de ello, la madre se siente impotente.
Destacamos que se atreve a mirar frente a frente a su hijo, pero lo que ve en él le provoca horror y desesperación; a pesar de esto, avanza hacia donde está el ser amado, pero lo hace con tan poco convencimiento que, no pudiendo soportarlo, se desmaya.
El padre, consternado, reacciona en forma distinta:
Este hombre vive también la situación de impotencia como consecuencia de lo imprevisto de todo lo sucedido. Pero él es el más violento. Siente que la rebeldía de su hijo es injusta y por eso comienza amenazándolo con los puños. Desea hacerlo regresar al sitio de donde salió transformado en un animal repulsivo; quiere que nadie lo vea así y, menos aún, el principal. No se decide a adoptar medidas inmediatas; al contrario, se aleja hacia el recibidor, donde rompe a llorar en una actitud netamente contrastante con su condición física.
Gregorio trata de hablar como si nada hubiera sucedido y promete regresar inmediatamente al trabajo. Todos saben que esto es imposible, y más aún lo conoce el principal quien, lentamente, retrocede hacia la escalera, atemorizado. El joven está realmente solo ante un mundo que no lo comprende. Añora la presencia de su hermana quien ha salido en busca de ayuda.
En ese momento la madre recobra el conocimiento por unos instantes para encontrarse de nuevo con el espantoso panorama. Grita, pide ayuda, suplica por alguien que le diga que todo lo que está pasando no es más que un sueño; en fin, procede de una manera explicable en el entorno de su condición de madre protectora. El café se derrama en la mesa en el mismo momento en que la mujer se refugia en los brazos del padre. Todo es caótico y, paradójicamente, Gregorio parece ser el único que conserva la calma. Centra su atención en el principal, quien al ver que Gregorio se dirige hacia él, abandona rápidamente la casa.
Es en este momento que el padre decide actuar en su carácter de defensor de la estabilidad familiar por lo cual, llevando en la diestra el bastón que el principal había olvidado y en la siniestra un gran periódico, se dispone a asediar al hijo enfermo, a obligarlo a regresar a la habitación.
El cuadro que se ofrece es grotesco: el padre, exaltado, da fuertes patadas en el suelo; Gregorio entiende que algo no anda bien e intenta desandar el camino para volver a su cuarto.
De esta forma, mientras la madre se había asomado a la ventana a pesar del tiempo frío, el padre actúa con la violencia que manifestaba una absoluta incomprensión hacia su hijo. Los silbidos salvajes que escapaban de su boca llenaban el ambiente. El protagonista retrocedía como podía. No acostumbrado a su actual condición, tenía dificultades para moverse. Finalmente lo consigue y el padre lo ayuda con el extremo del periódico.
Cuando Gregorio ha caído dentro de la habitación, su progenitor cierra la puerta, acción presentada por el narrador con el comentario de que: "Todo volvió por fin a la tranquilidad".
Quedan expresadas en este pasaje, las incompatibilidades existentes entre padre e hijo. Si recordamos aspectos de la biografía del autor, sabremos que la relación entre ambos se caracterizó no sólo por un alejamiento espiritual, sino también por las constantes imposiciones de un padre dominante y cruel.
La cita inmediata anterior, demuestra que la única forma de reconciliación entre Gregorio y su familia consiste en el aislamiento, en la definitiva desaparición, si ello fuera posible.
Los hechos posteriores muestran la vida del joven Samsa en su condición de insecto. La hermana se preocupa por él y manifiesta así la clásica actitud del adolescente generoso. Ha tomado a su hermano como una causa propia que ella debe sacar adelante.
En cierta ocasión la hermana nota que la habitación resulta chica para Gregorio y decide retirarle algunos muebles con el fin de dejarle más espacio. Su intención es buena pero no ha comprendido que hacerlo significa despojarlo de lo que más quiere. Lo dicho constituye el antecedente de la segunda salida.
La segunda salida de Gregorio
La hermana pide ayuda a su madre para comenzar a retirar los muebles mencionados. Ésta ingresa al cuarto en el bien entendido de que no verá a Gregorio: su solo aspecto la espanta. Comienza la tarea que cumplirán las dos mujeres:
Y Gregorio oyó cómo las dos frágiles mujeres retiraban de su sitio el viejo y harto pesado baúl, y cómo la hermana, siempre animosa, tomaba sobre sí la mayor parte del trabajo, sin hacer caso de las advertencias de la madre, que temía se fatigase demasiado.17
El acto de Grethe, bien inspirado y razonable, significa sin embargo un paso más en el proceso de degradación en la situación de Gregorio. Hasta ahora la presencia de los muebles en el cuarto equivale, de algún modo, a una esperanza. Quitarlos representa romper definitivamente con el pasado, aceptar para siempre y como parte de la familia a este taciturno y nauseabundo insecto que es ahora el protagonista. En alguna medida, los muebles de Gregorio constituyen un nexo entre el mundo del joven Samsa y el que está más allá de la puerta.
Kafka, pues, va destruyendo, primero por eliminación -la habitación queda desierta- y luego por transformación -se convierte en un sucio desván para los trastos-, el viejo dormitorio de Gregorio, que cada vez es más autónomo del resto de la casa.
Gregorio, por su parte, piensa que la vida monótona de esos dos meses ha perturbado su mente. Aclaramos que no hay en verdad perturbación, sino cambio: él acepta ahora que su habitación esté vacía y lo acepta porque está pensando como insecto. A medida que la metamorfosis progresa, Gregorio piensa y actúa y siente cada vez menos como hombre.
Mientras las mujeres vacían la habitación, Gregorio se mantiene prudentemente oculto. Pero cuando advierte lo que realmente sucede -que se llevan todo cuanto ama- una ola de recuerdos y nostalgias le hace reaccionar. Un cuadro -ya mencionado en el desarrollo del análisis-, adquiere súbitamente importancia fundamental para el protagonista, quien trepa por la pared y se adhiere fuertemente al vidrio del mencionado cuadro, en un típico acto de posesión y deseo al no permitir que le arrebaten lo que no quiere perder.
Pese a los esfuerzos de Grethe la madre lo ve y cae desmayada. En ese preciso instante, y como consecuencia de lo sucedido, la hermana abandona toda tentativa de comprender a Gregorio, se pone de parte del mundo "normal" y llega a increpar duramente a su hermano: "¡Ojo, Gregorio! -gritó la hermana con el puño en alto y enérgica mirada".18
En la tercera parte de la obra, en un breve discurso, Grethe ha de asegurar que ese insecto repugnante no es, no puede ser su hermano. El proceso de alejamiento, que ahí culmina, ha empezado ya.
Con extraordinaria habilidad, Kafka, por medio del narrador, saca a Gregorio de su cuarto y quedan solas en él la madre y la hermana. La inesperada presencia del padre viene a complicar las cosas. La hermana sólo alcanza a decirle al padre que la madre se ha desmayado y que Gregorio ha escapado.
Es ésta la primera vez que Gregorio ve a su padre después de la transformación sufrida por este último al tener que cargar sobre sus hombros la responsabilidad de la casa. Lo encuentra muy cambiado; el padre también ha sufrido una metamorfosis: está más joven, más enérgico, súbitamente repuesto.
Su progenitor trata entonces de hacerlo regresar a su habitación. Comienza el bombardeo de las manzanas, otro pasaje digno del mejor de los grotescos. No es que en un arrebato el padre arroje unas manzanas a su hijo, sino que se aprovisiona de ellas y las lanza fría y sistemáticamente sobre su enemigo. La última se incrusta sobre el lomo de Gregorio: allí permanecerá descomponiéndose, hasta el final.
Herido, Gregorio encuentra por fin la puerta que se vuelve de pronto salvación ante los embates de su progenitor, y se precipita a su cuarto.
El pasaje termina con una fugaz visión: la madre, ya recuperada, abrazando al padre le suplica perdone la vida de su hijo. Es un final casi teatral, pero de todas formas recatado y eficaz.
Así pues, hemos constatado cómo comienza en la tercera parte de la obra un proceso rápido de agravamiento de la enfermedad de Gregorio que concluye con su muerte. La sirvienta es quien descubre el cuerpo y los convoca a todos para que vean como "reventó". La familia recibe la noticia como una verdadera liberación. Todos resuelven consagrar ese día al reposo y al paseo.
El relato concluye con la certeza de que una vida nueva se inicia para todos. Al observar las formas juveniles de Grethe, parece renacer una esperanza fundamentada en esta hija que les ha quedado a pesar de la pérdida de quien en otro tiempo fuera el sostén y la alegría de la casa.
Gregorio representa la imagen del héroe contemporáneo, traumatizado y abandonado por la sociedad a la cual había servido durante tanto tiempo. El movimiento del personaje en el desarrollo de la novela, se da en tres planos: Gregorio y el círculo familiar, Gregorio y el aspecto laboral regido por el sometimiento, y Gregorio y el resto de la sociedad, caracterizada por la exclusión del personaje.
Como elementos válidos a los efectos de las conclusiones que estamos analizando, sirve subrayar el carácter de este hombre que sufrió y luchó por un mundo que le volvió la espalda en el momento en el que más lo necesitaba. A nivel familiar es donde se dan los hechos más dolorosos, según hemos argumentado.
Por último, Gregorio llega a desconocerse a sí mismo. La sociedad lo ha herido hasta tal punto que ni siquiera le deja la opción de sentirse en paz con su propia e individual condición.

Biografía de Miguel de Cervantes. 3º Medio


Miguel de Cervantes Saavedra, novelista,poeta y dramaturgo español. Nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares y murió el 22 de abril de 1616 en Madrid (fue enterrado el 23 de abril, y popularmente se conoce esta fecha como la de su muerte). Sus padres fueron Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas. Es considerado la máxima figura de la literatura española. Es universalmente conocido, sobre todo por haber escrito El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que muchos críticos describen como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal. Se le ha dado el sobrenombre de Príncipe de los Ingenios.

Su juventud transcurre en el momento más alto del Imperio español; su madurez presencia el derrumbamiento de su poderío. Efectivamente, nace en la época de mayor esplendor político, cuando el emperador domina Europa y tiene en sus manos el florecimiento de los dominios de ultramar; su mocedad vive este momento e incluso asiste personalmente a la batalla de Lepanto; su madurez contempla la decadencia y es protagonista humilde, como recaudador de impuestos, del símbolo del deterioro: La Armada Invencible.

Cervantes nace y se forma en pleno auge del Renacimiento y, por otra parte, vive con intensidad los primeros del siglo XVII, en los que el humanismo universal del Clasicismo da paso a la problematización y exhuberancia del Barroco. Los mismos años de su producción literaria, 1585-1616, están a caballo de este cambio. Cervantes sintetiza los aspectos literarios fundamentales del Renacimiento y, al mismo tiempo, crea la obra más representativa del Barroco

Es en Italia donde comienza su época heroica, llena de grandes esperanzas e ideales, que se derrumbarán cuando era lógica su culminación. En efecto, tras el heroísmo mostrado en diversas campañas, muy especialmente en la de Lepanto, tras la azarosa cautividad de Argel, con varios intentos de huida y una larga espera, se encuentra por fin en España, con la prosaica necesidad de ganarse la vida malamente. Ni las cartas de recomendación de don Juan de Austria, ni los cuatro intentos de huida, ni la propia y ajena testificación sobre la valentía en la guerra y las penalidades en su cautiverio, ni los esfuerzos personales y ajenos le han valido para que Madrid se interesara por su rescate. Como el cargo de las Indias, insistentemente solicitado, no llega y ni las obras mal vendidas ni la dote de su joven esposa le dan para malvivir, tiene que aceptar el cargo de recaudador para proveer de trigo a la Armada Invencible. Si en la victoria de Lepanto fue un héroe, a la destrucción de la Armada Invencible contribuyó con su humilde cargo. Por fraude y por deudas le meten en prisión.

Supuestamente Cervantes se había apropiado de dinero público y sería descubierto tras ser encontradas varias irregularidades en las cuentas que llevaba. En la cárcel «engendra»Don Quijote de la Mancha, según el prólogo a esta obra. No se sabe si con ese término quiso decir que comenzó a escribirlo mientras estaba preso o, simplemente, que se le ocurrió la idea allí.

En 1605 publica la primera parte de la que será su principal obra: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. La segunda parte no aparece hasta 1615 Entre las dos partes de Don Quijote, aparecen en 1613 las Novelas ejemplares. Son un conjunto de doce narraciones breves, compuestas algunas de ellas muchos años antes.

Obra de Cervantes:

Novela:
- La Galatea (1585)
- El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605)
- Novelas ejemplares (1613)
- Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615)
- Los trabajos de Persiles y Segismunda (1617)

También se le conocen textos poéticos y obras dramáticas del tipo “entremés” como por ejemplo El viejo celos, Elección de los alcaldes de Daganzo, El juez de los divorcios, etc.

lunes, 31 de marzo de 2008

Biografía de Franz Kafka


Biografía:
(Praga, 1883-Kierling, Austria, 1924) Escritor checo en lengua alemana. Nacido en el seno de una familia de comerciantes judíos, se formó en un ambiente cultural alemán, y se doctoró en derecho. Pronto empezó a interesarse por la mística y la religión judías, que ejercieron sobre él una notable influencia y favorecieron su adhesión al sionismo. Su proyecto de emigrar a Palestina se vio frustrado en 1917 al padecer los primeros síntomas de tuberculosis, que sería la causante de su muerte. A pesar de la enfermedad, de la hostilidad manifiesta de su familia hacia su vocación literaria, de sus cinco tentativas matrimoniales frustradas y de su empleo de burócrata en una compañía de seguros de Praga, se dedicó intensamente a la literatura. Su obra, que nos ha llegado en contra de su voluntad expresa, pues ordenó a su íntimo amigo y consejero literario Max Brod que, a su muerte, quemara todos sus manuscritos, constituye una de las cumbres de la literatura alemana y se cuenta entre las más influyentes e innovadoras del siglo XX. En la línea de la Escuela de Praga, de la que es el miembro más destacado, su escritura se caracteriza por una marcada vocación metafísica y una síntesis de absurdo, ironía y lucidez. Ese mundo de sueños, que describe paradójicamente con un realismo minucioso, ya se halla presente en su primera novela corta, Descripción de una lucha, que apareció parcialmente en la revista Hyperion, que dirigía Franz Blei. En 1913, el editor Rowohlt accedió a publicar su primer libro, Meditaciones, que reunía extractos de su diario personal, pequeños fragmentos en prosa de una inquietud espiritual penetrante y un estilo profundamente innovador, a la vez lírico, dramático y melodioso. Sin embargo, el libro pasó desapercibido; los siguientes tampoco obtendrían ningún éxito, fuera de un círculo íntimo de amigos y admiradores incondicionales. El estallido de la Primera Guerra Mundial y el fracaso de un noviazgo en el que había depositado todas sus esperanzas señalaron el inicio de una etapa creativa prolífica. Entre 1913 y 1919 escribió El proceso, La metamorfosis y La condena y publicó El chófer, que incorporaría más adelante a su novela América, En la colonia penitenciaria y el volumen de relatos Un médico rural. En 1920 abandonó su empleo, ingresó en un sanatorio y, poco tiempo después, se estableció en una casa de campo en la que escribió El castillo; al año siguiente conoció a la escritora checa Milena Jesenska-Pollak, con la que mantuvo un breve romance y una abundante correspondencia, no publicada hasta 1952. El último año de su vida encontró en otra mujer, Dora Dymant, el gran amor que había anhelado siempre, y que le devolvió brevemente la esperanza. La existencia atribulada y angustiosa de Kafka se refleja en el pesimismo irónico que impregna su obra, que describe, en un estilo que va desde lo fantástico de sus obras juveniles al realismo más estricto, trayectorias de las que no se consigue captar ni el principio ni el fin. Sus personajes, designados frecuentemente con una inicial (Joseph K o simplemente K), son zarandeados y amenazados por instancias ocultas. Así, el protagonista de El proceso no llegará a conocer el motivo de su condena a muerte, y el agrimensor de El castillo buscará en vano el rostro del aparato burocrático en el que pretende integrarse. Los elementos fantásticos o absurdos, como la transformación en escarabajo del viajante de comercio Gregor Samsa en La metamorfosis, introducen en la realidad más cotidiana aquella distorsión que permite desvelar su propia y más profunda inconsistencia, un método que se ha llegado a considerar como una especial y literaria reducción al absurdo. Su originalidad irreductible y el inmenso valor literario de su obra le han valido a posteriori una posición privilegiada, casi mítica, en la literatura contemporánea.

sábado, 29 de marzo de 2008

crítica: "Niebla" de Miguel de Unamuno


Dos temas principales son los que se presentan en las obras de Unamuno: España (planteado como europeísmo frente a casticismo) y el tema existencial. De ellos es el segundo el que predomina (aunque el primero no está ausente) en Niebla, cuyo protagonista recoge las dudas y contradicciones de su creador. En la época en que escribe Niebla (1907) las inquietudes existenciales de Unamuno prevalecen sobre sus preocupaciones sociales.

El protagonista, Augusto Pérez, sale un día de su casa y se encuentra con Eugenia, de cuyos ojos se enamora. Empieza entonces un viaje iniciático, una odisea en busca de unas respuestas que nunca encontrará. Todo termina para Augusto, cuando abandonado por Eugenia, se presenta en casa de su creador en busca de una explicación de su propia existencia. Pero no consigue sino constatar que su vida de personaje de ficción está en manos del autor que le ha creado. Augusto muere, y en el juego de espejos entre la realidad y la ficción en que transcurre la novela, el lector duda si el personaje ha tenido o no libertad de decidir sobre su propio final.

Las tres partes en que puede dividirse la novela responden a las tres etapas por las que transcurre la vida interior del protagonista. En la primera etapa, Augusto sale de casa a conocer el mundo (La primera frase de la novela es: Al aparecer Augusto a la puerta de su casa…) y encuentra los ojos de Eugenia (…y tras de sus ojos se fue, como imantado y sin darse de ello cuenta, Augusto). La segunda parte, la más extensa, abarca desde las dudas del protagonista (Di, Liduvina, ¿en qué se conoce que un hombre está de veras enamorado?) hasta el definitivo desdén de su amada expresado en una breve carta. La tercera y última parte incluye la visita del personaje a su creador y su muerte.

Aunque suele adscribirse a Unamuno a la Generación del 98, esta circunstancia nos dice poco sobre la naturaleza de sus obras, ya que numerosos críticos han puesto de relieve la diferente personalidad de los escritores de esta generación. Algunos relacionan a Unamuno con la corriente existencialista (Camus, Sartre…), con la que tiene puntos en común, pero Niebla, como su autor, no parece encajar fácilmente en ninguna corriente literaria. Unamuno quiso siempre mantenerse ajeno a toda clasificación o como dice Julián Marías (Literatura y generaciones): Unamuno nunca está leyendo de reojo un texto para saber qué debe pensar. Estamos frente a una obra original, en estructura y planteamiento, a la que cabe considerar como un precedente de la novela del siglo XX: multiplicidad de planos y puntos de vista, carácter metaliterario, monólogo interior, protagonista tipo antihéroe perdedor, son notas que pueden encontrarse en la novela a lo largo del siglo.

El sentido de la existencia en la obra de Unamuno responde a las contradicciones del autor, que podrían esquematizarse como los pares de opuestos: muerte-inmortalidad, razón-fe y ciencia-religión. Estas contradicciones existenciales no son distintas de las que lleva dentro la mayoría de los mortales, de donde puede extraerse el carácter universal de la obra de Unamuno. A pesar de pertenecer a diferentes géneros literarios, Niebla responde a los mismos conflictos que la obra Del sentimiento trágico de la vida publicada un año antes.

Lo autobiográfico en la obra de Unamuno tiene carácter existencial y psicológico. El autor proyecta su propio yo en sus personajes de ficción, los cuales sufren las mismas dudas y contradicciones que el propio Unamuno. Así, Augusto Pérez se siente desesperado por su condición de ente de ficción, creado por un autor y cuya vida depende de él. En una visita a Unamuno, Augusto le hace ver que él, don Miguel, es exactamente lo mismo, un sueño de un ser superior, Dios, y que también está destinado a morir cuando Dios quiera. En el sacerdote que protagoniza la obra San Manuel Bueno, mártir, encontramos un personaje que es un claro trasunto -más aún que Augusto- del propio autor.

Niebla es, entre otras cosas, una metanovela, porque reconoce su carácter de obra de ficción y así lo manifiesta de diversas formas: crítica y teorización literaria explícitas, supuesta libertad del protagonista, reflexión sobre el lenguaje, etc. La novela cuenta con un prólogo tan ficticio como el resto del texto. No es ocioso recordar aquí que en Cómo se hace una novela Unamuno alude elogiosamente a la obra de André Gide Los monederos falsos, reconocido paradigma de la metanovela.

En Niebla encontramos dos dimensiones interrelacionadas: la existencial y la metaficticia, que remiten una a la otra a lo largo de la obra y que crean en la novela dos niveles de significación entrelazados. Las conjeturas metafísicas en torno a las relaciones entre Dios y sus criaturas se hacen por analogía a la relación entre el autor-creador y sus personajes. El ser humano, como ente de ficción, es el protagonista de la novela que escribe Dios.

Referidos en Días del futuro pasado:
Unamuno: Escritura y lenguaje